September 27, 2022

ARTISTS ARE HEAVENLY WORKERS AND THE DESIGNERS OF THE BETTER WORLD

Antonio Miguel Roa Lopez/ Me siento orgulloso de mis obras, pero no estoy orgulloso de lo que hago, porque si Dios nos a dado un don es nuestra obligación compartirlo con los demás.

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Mi aventura surge hace mas de 35 años cuando me pidió ayuda una íntima amiga de la Infanta Pilar de Borbón y Borbón; por si podía ayudar con una obra para ayudar a los niños y niñas de Nuevo Futuro. Niños y niñas que se habían quedado sin padres y madres y Vivian todos juntos en pisos de Madrid.

Doné varias obras que se vendieron y pude ayudar con ese granito de arena a niños que lo necesitaban. Me sentí muy orgulloso de mi obra y le vi mucho sentido a mi arte; me di cuenta que mi arte estaba vivo, a través de él los niños se beneficiaban.

Años después en Cádiz de profesor una señora me pidió ayuda tenía una asociación de niños autistas y si yo podría ayudar con mi obra para realizarles sesiones de fisioterapia con caballos.

Rifamos un cuadro mío y se recaudó dinero para contribuir en dichas sesiones, de nuevo comprendí que mi obra estaba viva ¡Sentí orgullo de poder ayudar a los demás!

Ese fue el comienzo para emprender muchos actos benéficos más.

Seguí participando y ayudando al Rastrillo Nuevo futuro y a los niños autistas de Estepona, pero también comencé con otras instituciones:

El cáncer de Marbella, el cáncer de los niños del hospital de Jaén, cáncer de Málaga, ayudar con mi obra para participar en la construcción de un aula en África.

La gente disfrutaba de mis obras, con el color, la luz. Gracias a ella había muchas personas que se beneficiaban.

Personas con cáncer en Torreperogil, personas discapacitadas en Marbella y Torreperogil, ayudar al volcán de la Palma.

Fundaciones de personas con problemas, al padre Ángel que se dedica a los mas necesitados, personas con alzhéimer y rife un cuadro hace algunos meses en Estepona, el dinero fue enviado a unas misioneras en Haití, para ayudar en la rehabilitación de niños discapacitados que están viviendo en su casa y no tienen un aula de apoyo en su enfermedad.

Me siento orgulloso de mis obras, pero no estoy orgulloso de lo que hago, porque si Dios nos a dado un don es nuestra obligación compartirlo con los demás.

Por eso digo que el ARTE es el alimento de mi alma y espero seguir trabajando para que también sea el alimento de gente necesitada.

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