February 7, 2023

ARTISTS ARE HEAVENLY WORKERS AND THE DESIGNERS OF THE BETTER WORLD

WANKAS: CANTOS A LA PAPA

26 min read

Imagen01: afiche del documental “Wankas: Cantos a la Papa”. Diseño Max Corahua
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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

1.-COMUNIDAD DE APACHACO, DISTRITO DE COPORAQUE, ESPINAR

1.1.- Ubicación

1.2.-Clima

1.3.- El paisaje

1.4.- La actividad económica en Apachaco

1.5.-La papa y sus variantes en Apachaco

2.-EL DOCUMENTAL: WANKAS, CANTOS A LA PAPA

2.1.- Las cantoras protagonistas

2.2.- El escenario

2.3.-Wanka: Canto y cantora

2.4.- La performance

2.5.-Los personajes

-La Yayawa

-La cantora

-El patrón o alférez

-El Sacristán

-Los trabajadores

2.6.-El calendario

-La cosecha de abril- mayo

-La siembra de setiembre

-Los rituales de febrero: El Sawasira

2.7.- Intikilla Films y Paisaje Cultural Sonoro

3.- LAS WANKAS Y LOS JÓVENES

4.- RECUPERACIÓN Y TRASMISIÓN ORAL

5.- LAS CANCIONES

6.- BIBLIOGRAFÍA


INTRODUCCIÓN


Durante mas de 8000 mil años la papa ha estado presente en la conciencia y memoria de la cultura que la encontró, domesticó y difundió; primero por los andes y más recientemente en el mundo entero. Como herencia de un proceso cultural, ha sido el mejor aliado como conocimiento y alimento en la historia de la humanidad.

Las más de 4000 variedades de papas que se registran en el Perú y más de 5000 en el mundo entero según el Centro Internacional de la Papa, se han convertido en el sostén alimenticio de los lugares más pobres y como complemento en los paises más ricos. La gran variedad presente es gracias a la versatilidad y adaptación que tiene la planta a diversos climas y suelos.

Imagen 02: semillas de papa. Foto: Gizeh Castañeda

Imagen 03: Wankas o Cantoras con Yayawa. Foto: Gizeh Castañeda

Esta versatilidad fue conocida por los primeros agricultores andinos, quienes las trasladaron a distintos terrenos y climas con el fin de domesticarla. La arqueología ubica los orígenes de este alimento a las orillas del lago Titicaca tanto del lado boliviano como peruano. Los científicos nos dicen que todo se inició con siete variedades de papa venenosa que fueron adaptándose y transformándose para ser comestibles. Durante este largo proceso de domesticación del producto, el hombre andino pudo desarrollar conocimiento y crear una cultura que tuvo como principal alimento a este tubérculo. Esta cultura agrícola que prevaleció hasta los Incas como sistema de sustento alimenticio y desarrollo importante para el Tahuantinsuyo que, a la llegada de los colonizadores, se mantendría vivo y seguirá siendo el alimento principal de las poblaciones más alejadas.

Imagen 04: motivo iconográfico textil de la flor de papa rodeada de andenería y huellas de
llama. Foto: Gizeh Castañeda

Imagen 05: campos florecidos de papa. Foto: Gizeh Castañeda

El éxito y gran difusión de la papa en los andes se da a consecuencia de la adaptación y mejoramiento genético realizado por todas las culturas precedentes hasta los Incas, cada piso ecológico, clima y espacio geográfico pudo desarrollar sus propias variedades y sub -variedades, que permitieron alimentar a la población que albergaba. El antropólogo Jhon Murra nos comenta en su libro “El Mundo Andino: Población, medio ambiente y economía” (Murra, 2004), que la preparación de las terrazas ecológicas en plataformas como “andenes” fue el evento que dispararía la producción de este tubérculo logrando excedentes para el intercambio con otros pisos ecológicos con productos como el maíz, alimentos marinos y fibra.

Murra, nos comenta que durante el periodo Inca la papa era un producto que no se tributaba, como si el maíz, la quinua o la fibra de camélido. Es decir, toda la producción de papa de un Ayllu pertenecía a ésta. O mejor dicho era el recurso al cual se tenía derecho y libre producción.

De todos los pisos ecológicos en los que la papa se ha sembrado por milenios desde la Costa, la Sierra y   hasta la Amazonía, el piso ecológico Puna (4000-4500 m.s.n.m.) en la Sierra, es el que, por sus condiciones climáticas se considera el más hostil de todos. Lugares donde solo crece pasto para los camélidos, algunas lagunas de agua de lluvia y un tipo o variedad de papa amarga, que bajo una técnica de procesamiento se deshidrata para ser guardada por periodos de hasta medio año. Técnica de procesamiento precedente a los Incas y que se mantiene vivo aún hoy cuyo producto se llama moraya y chuño.

Imagen 06: campo de siembra de papa. Foto: Gizeh Castañeda

Imagen 07: campo de siembra de papa crecido. Foto: Gizeh Castañeda

Todo este análisis es importante en medida que todas estas condiciones generaron una “forma de hacer”, un protocolo de como sembrar y producir, que en el mundo andino es preminentemente ritual. Cada acto tenía una forma y un conjunto de eventos que buscaban la producción exitosa de la agricultura, la ganadería, de la familia, de la comunidad. Este buen vivir que tenía reglas muy estrictas y métodos muy específicos, no fueron ajenos a la producción de los alimentos y la crianza de sus animales (Arnold, 1998)

Durante 8000 mil años la producción de la papa tubo un sistema ritual según la comunidad o pueblo. Cantos y rituales que buscaban propiciar esta buena producción, no solo por ser alimento, sino que como divinidad había que cuidarlas, arrullarlas, alegrarlas y festejarlas. La semilla se convertiría en una Wawa o bebé a quien las mujeres campesinas debían cuidar y proteger. Así lo comenta (Arnold-Jiménez-Yapita 1992) en “Hacia un Orden Andino de las Cosas” desde su trabajo de campo en la Comunidad campesina de Qaqachaka en Oruro, Bolivia. En este libro nos comentan los autores que cada producto agrícola y semilla tenía una forma de ser entendida y por ello sembrada. Ritualidad y tecnología como protocolo estricto en el que la función de las mujeres era cantar durante las faenas de siembra, por que el trabajo es concebido como una actividad festiva y alegre.

Imagen 08: cosecha de papa. Foto: Gizeh Castañeda

Imagen 09: agricultora con cosecha papa. Foto: Gizeh Castañeda

Es así como actualmente en la Comunidad Campesina de Apachaco, en el distrito de Coporaque, provincia de Espinar, en el departamento del Cusco en Perú, se mantiene viva una tradición ritual en torno al ciclo productivo de la papa. Esta tradición relacionada a la forma de trabajo y organización social tiene en su parte ritual cantos que pretenden dotar de fuerza y vida a las semillas de las papas antes de ser sembradas. Se les denomina Wankas y son el acto ritual más antiguo que existe en relación con la papa como un personaje mítico.

Imagen 10: cantoras Wankas y Alférez en el campo de siembra de papa. Foto: Max Corahua

Las protagonistas de este documental son las señoras Josefa Ccahua Sayco, Hermelinda Ccasa Huisa, Vilma Carlos Ccasa y el señor Raymundo Caise Sayco, así como los cantos o Wankas que se entonan durante el proceso de siembra de las 50 variedades de papas que en esta comunidad se conocen. Las damas que nos acompañan en este documental son las pocas mujeres que mantienen viva en su memoria este acto, que contienen arte, belleza y un alto grado de conocimiento metafísico. Las Wankas, Cantos a la Papa es el documental que pretende rescatar la tradición, a las portadoras culturales y diagnosticar los motivos de su pérdida para poder recuperarla para las generaciones venideras.

Por ello entendemos que es importante ubicar y explicar el entorno, el clima, paisaje y las actividades económicas que se desarrollan en la comunidad de Apachaco. En lo que refiere a la producción de papa:  como se hace, cuando y que variedades se siembran. Con este contexto clarificado explicaremos la palabra “Wanka”, los personajes que participan de este acto ritual, así como las fechas importantes de este proceso productivo que son el espacio temporal donde se “Wanka”. Posteriormente hacemos un diagnóstico de la práctica de esta conocimiento y tradición en las mujeres jóvenes, para a consecuencia de éste, proponer un plan de recuperación y difusión en trabajo colectivo con las escuelas, la municipalidad y la comunidad.

Imagen 11: cantoras Wankas en tres generaciones. Foto: Gizeh Castañeda

Imagen 12: Wankas, Alférez y trabajadores listos para la siembra. Foto: Gizeh Castañeda

Este proyecto documental se da gracias al apoyo de los Estímulos Económicos para la Cultura 2022, del Ministerio de Cultura del Perú a través de la Dirección Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios – DAFO. Agradecer también a la revista The Designer Perú y a Sophie Calvo su directora.

También agradecer al Proyecto Bicentenario del Perú, por su auspicio nominal y de difusión. Finalmente agradecer a Fernando Urcia Castañeda y Toshi Uehara, por el apoyo.

Imagen 13: auspicios nominales de The Designer Perú y Proyecto Bicentenario

1.-COMUNIDAD DE APACHACO, DISTRITO DE COPORAQUE, ESPINAR

Imagen 14: iglesia de San Francisco de Asís de Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

1.1.- Ubicación


El distrito de Apachaco se encuentra ubicado en la provincia de Espinar, en el departamento del Cusco.

Imagen 15: campos en espera de lluvia, Apachaco. Foto Max Corahua

1.2.-Clima


Ubicado a 3942 metros sobre el nivel del mar, es una pampa fría de la región ecológica Puna, en el que prevalecen temperaturas que varían de -4 °C a 19 °C. En ocasiones baja a menos de -6 °C o sube a más de 23 °C. Es un clima seco, con precipitación de lluvias desde los meses de noviembre hasta marzo o abril. La flora esta presente en pastos y algunas flores nativas locales, así como la presencia de variedades autóctonas de papa e ichu o pasto de puna.

En esta comunidad se puede ver un sistema de cosecha de agua moderno que además canaliza este recurso a las parcelas individuales que conforman en la actualidad la morfología territorial de la comunidad,

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Imagen 16: campos en espera de lluvia, Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

1.3.- El Paisaje

Apachaco al estar en la región puna a casi 4000 metros sobre el nivel del mar, en su clima extremo y frio alberga una serie de características naturales con su fauna y flora. Se encuentran pumas, zorros, camélidos como la alpaca, la llama, de manera doméstica y la vicuña de manera silvestre. También una serie de aves silvestres como el cóndor, pájaro carpintero andino o pitio (Jak’atu); Alkamari, también conocida como Qorequenque ave sagrada de los Incas, entro otras.

Pero estas alturas son más que todas áreas extensas de pastizales que han servido de alimento de manera milenaria a los camélidos y luego a las especies traídas de Europa, como los ovinos, las reses, los equinos como el caballo y las mulas. Existen flores locales como el Ch’oque Champi, variedades de cactus que florean en distintos colores a las que se le suman el único producto agrícola que prospera a estas alturas y temperaturas: 50 variedades de papas que crecen y se siembran. Este paisaje frío de lluvias y vientos torrenciales, de grandes planicies es donde encontramos a las Wankas y sus cantos.

Imagen 17: cantora Wanka de Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

Hasta hace algunas décadas la explotación agrícola se realizaba de manera comunal, donde todos los miembros al ser dueños repartían el esfuerzo, el cuidado y las ganancias de las cosechas. También trabajaban de manera colectiva la preparación del ch’uño o papa deshidratada, la cual repartían para su consumo los meses de helada y donde no hay siembra.  En este ambiente natural y territorial, se explotaban los recursos de manera sostenida y comunitaria. Estos trabajos comunales congregaban cantidades importantes de familias que celebraban sus rituales propiciatorios bajo un sincretismo cultural que les permitió hacer sobrevivir eventos como el Sahuasira que son las primeras revisiones de las semillas antes de los meses de cosecha. Luego el evento de la cosecha, en el que se recogen las papas y se realiza la selección de lo que se vende y lo que se guarda como semilla. Esto se repite de manera cíclica cada año.

Imagen 18: olla con papa sancochada para el descanso. Foto Gizeh Castañeda

En todos estos eventos se realizan las ofrendas a la madre tierra o Pachamama, en forma de rituales de agradecimiento y solicitud. Por ello durante las faenas de producción de la papa se presentan las Wankas, que son los cantos y las cantoras, que arrullan a las semillas y acompañan el encuentro durante la llegada de los trabajadores a las chacras o campos, cuando descansan durante el día, y finalmente a la despedida cuando retornaban a sus hogares bien alimentados y con sus cargas cosechadas.

Imagen 19: campos en espera de lluvia, Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

Este paisaje ha ido cambiando bruscamente. Han llegado factores externos que han condicionado la pérdida de estas celebraciones que son al mismo tiempo la de un sistema de producción y relación con el entorno. Una forma de relacionarse, que ha cambiado por la presencia de la minería, de las sectas religiosas foráneas y estos años de manera alarmante por el cambio climático. En este instante mientras leen este artículo, los trabajadores del campo están afligidos y preocupados, hay sequía, incendios, la temporada está pasando y no se ha podido sembrar nada. Es posible que la temporada de siembra de papa se dé por perdida.

Imagen 20: campos en espera de lluvia, Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

1.4.- La actividad económica en Apachaco

Las actividades económicas predominantes durante milenios fue la producción de la ganadería que tiene al camélido como animal oriundo y local. Luego se fueron sumando las ovejas, las vacas y los caballos, como una adopción traída de Europa al entorno andino. Esta actividad ganadera, se ve complementada por una producción agrícola de hasta 50 variedades de papas nativas. Es importante mencionar, que Apachaco se encuentra en el piso ecológico Puna, que como comentamos líneas arriba, es una de las regiones ecológicas más frías y hostiles para la agricultura. Por ello la siembra del tubérculo ha sido la actividad más importante para la supervivencia de sus pobladores.

Estas actividades económicas tradicionales han sido relegadas por la presencia de las empresas mineras que requieren de la mano de obra de los mas jóvenes, quienes parten de sus comunidades en busca de una vida social y económica diferente al tradicional comunitaria. Según el gerente de desarrollo económico de la Municipalidad de Coporaque, el 30% de la población económicamente activa desarrolla actividades económicas tradicionales. Es decir que el 70% de los jóvenes, hombres y mujeres en edad de producir se encuentran en las minas o en la ciudad como comerciantes.

Imagen 21: agricultor con sus semillas de papa, Apachaco. Foto Max Corahua

Imagen 22: grupo de vicuñas despues de la helada, Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

Pero otro punto importante y tal vez el más directo, es el que refiere al proceso de lotización y cambio de estatus de la tierra. La Comunidad de Apachaco y sus pobladores después de la reforma agraria obtuvieron amplias extensiones de tierras para el uso rotativo en sistema de Minka tradicional, sobre extensiones de tierras dirigidas a la producción ganadera, láctea y agrícola, que como se dijo líneas arriba, la papa es el único producto agrícola que se puede sembrar a esa altitud. En el gobierno de Ollanta Humala se empezó un plan de titulación de tierras a comunidades campesinas enteras que, a consecuencia de la obtención de estos títulos, decidieron lotizar y parcelar el territorio para entregárselos a cada comunero como propiedad individual y ya no comunal. Este hecho ha originado que las grandes extensiones de tierras dedicadas a la producción pecuaria, se reduzca a pequeñas áreas que no tiene la capacidad productiva requerida, con esto cada familia decide abandonar las prácticas tradicionales económicas y buscan migrar o vender sus lotes como viviendas.

Imagen 23: Comunera caminando por el nuevo Apachaco. Foto Max Corahua

Esto traerá consigo no solo dejar de lado la ganadería y agricultura, que en el sistema comunal obligatoria tenía una serie de preceptos andinos anulados completamente, sino también la pérdida de las ritualidades y creencias culturales que se practicaban en torno a la producción de la papa. Ejemplo en el caso de la ganadería la pérdida en la práctica del T’inkay o cumpleaños de los animales. En lo que refiere a la agricultura, sin este proceso comunal, la ritualidad en relación con la producción de la papa que se materializa en las Wankas y el Sawasira se pierden por completo y para siempre.

1.5.-La papa y sus variantes en Apachaco

Apachaco está a una altura promedio de 3942 metros, lo que la sitúa en el piso altitudinal Puna, que con sus temperaturas más frías por de hasta -6º centígrados, tiene pocas probabilidades para la agricultura. Y es la papa y sus variedades nativas, son las que proveen del más importante alimento para su población, donde resalta sobre todo la variedad de papa “amarga” que es la que finalmente se convertirá en “moraya” o papa deshidratada que se conserva por periodos largos. Según Ramiro Maqquera Yuca, esta producción a disminuido dada la reforma territorial que han sufrido las comunidades.

Imagen 24: Wankas, Alférez, trabajadores, Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

En este sentido estas variedades de papa de entre las que destacan q´anchillo (papa que termina en punta, se parece a una coma), p´itikiña (papa de varios ojos pequeños), qhachun waqachi (la que hace llorar a la nuera), waca qallo (lengua de vaca), peruanita (peruanita, porque tiene rojo y blanco), qowe sullo (feto de cuye), maqt´illo (jovenzuelo), entre otras; son papas nativas, adaptadas por años a estos suelos y con una capacidad no solo alimenticia sino también medicinal. Además, la forma tradicional de trabajo y abono de la tierra permitía una producción sustentable, que no utiliza fertilizantes ni insecticidas químicos, lo que lo convierte en un producto orgánico, limpio y de alto valor nutricional.

Imagen 25: variedades de papa en Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

Imagen 26: Flor de papa en Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

2.- EL DOCUMENTAL: WANKAS, CANTOS A LA PAPA

Para este documental se ha realizado un trabajo etnográfico y bibliográfico. Es decir, se ha realizado un trabajo de campo consistente en entrevistas a las mujeres cantoras y registro fotográfico del paisaje natural o entorno, como primer punto. Como segundo punto la investigación bibliográfica ha tenido el valioso aporte del libro “Las Wankas de Espinar” del Dr. Luis Arce Sotelo que, con un trabajo conjunto con la dirección Desconcentrada de Cusco, realizaron esta publicación en el año 2014 (Sotelo, 2014) que se complementa con el registro sonoro de las Wankas en Espinar, más exactamente de la comunidad campesina de Tarcuyo. (Comunidad vecina a Apachaco). También se ha revisado “Rio de vellón, Río de canto” (Arnold, 1998) y “Hacia un Orden Andino de las Cosas” (Yapita, 1992). Estos recursos son los que nos permitieron definir los personajes, el calendario o fechas de los momentos en que se canta, los diferentes actos rituales. También se llega a un análisis y diagnóstico de como se encuentra la manifestación cultural en las nuevas generaciones de mujeres. Finalmente se propone un plan de recuperación en el que las propias cantoras buscan transmitir esta tradición.

2.1.- Las cantoras protagonistas

Esta historia tiene como protagonistas como Wanka Principal a Josefa Ccahua Sayco, casi como a la Wanka Hermelinda Ccasa Huisa, la Wanka joven Vilma Carlos Ccasa y el alférez Raymundo Caise Sayco. Ellos viven en la comunidad de Apachaco, y trabajan desde hace generaciones la producción de papas en tres sistemas distintos. Antes de la reforma agraria, cuando niñas oían a sus abuelas y madres Wankar. Luego de la reforma agraria la vuelta a la propiedad comunal las tradiciones se reavivaron y se practicaron con mayor vistosidad.

La llegada de la minería aceleró el cambio. Con el requerimiento de mano de obra los jóvenes locales fueron los primeros en trabajar como peones. La ciudad de Yauri, capital de la provincia de Espinar, comenzó a crecer, las periferias se ampliaron, el comercio que alimenta la actividad minera a suplantado en gran medida las actividades económicas tradicionales.

Estos tres momentos son los que han presenciado en vida nuestras cantoras. Que en voz de la maestra Josefa Ccahua Sayco, muestran como la tradición ha ido cambiando y con ello la idea de territorio colectivo y de paisaje cultural.

Las señoras Hermelinda Ccasa Huisa y la joven Vilma Carlos Ccasa, nos reafirman este cambio acelerado, la presencia de la minería y la pérdida de sus terrenos, de los recursos hídricos y de sus tradiciones. El señor alférez Raymundo Caise Sayco, recuerda con nostalgia esos tiempos y jornadas de trabajo colectivo, donde se festejaba la abundancia y la unidad, la alegría y en caso de que la cosecha hubiese sido mala, el apoyo y la colaboración para darse soporte. Ahora todo es “más individualista”-nos dice-.

Imagen 27: Wankas y Alférez en la chacra, Apachaco. Foto Max Corahua

2.2.-El escenario

Imagen 28: grabaciones del documental, Apachaco. Foto Max Coarhua

Las tradiciones orales o inmateriales tienen un sistema de conexiones de las cuales las más importante es el entorno. El medio o paisaje natural y cultural que lo alberga y práctica. Para algunos escenógrafos este punto podría ser la parte débil, dado que muchas veces se acondicionan o cambian los espacios. En la tradición de las Wankas y los procesos rituales en torno a la producción de la papa, la justificación de la importancia de la siembra de papa y la práctica del canto como ruego que dota de poder a la semilla, esta plenamente relacionado con las pampas frías a casi 4000 metros sobre el nivel del mar donde está Apachaco, Coporaque y Espinar. Aquí la agricultura es la tarea más difícil. El Escenario son las parcelas y algunas pampas aun no parceladas, rodeadas de planicies frías y montañas nevadas, donde se realiza la siembra de papa y es el escenario en que se Wanka y realiza la performance. Específicamente en la chacra, en la parcela de sembrío donde se hace la cosecha en abril y mayo en busca de la Yayawa, en setiembre para la siembra que se canta y arrulla a la semilla ya brotada para que tenga una existencia fuerte y fértil. Esto se verificará finalmente en el Sawasira del mes de febrero con la revisión de las plantas.

2.3.-Wanka: Canto y cantora

Según (Sotelo, 2014) se define como “Wanka” a la cantora que entona las melodías de animación y arrullo a las semillas de la papa antes de ser sembradas. También se denomina “Wanka” al canto o composición melódica. Es importante decir que las mujeres cantoras consideran la Wanka como una “Diosa de la Papa”, donde la cantora es un médium espiritual, que se justifica en su condición de mujer dadora de vida, como representación de la fertilidad y de lo femenino en la naturaleza.

Imagen 29: Wankas o cantoras a la papa en Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

2.4.- La performance

La forma en que se realiza el canto de la Wanka, los momentos y significados son muy puntuales. Estos se realizan en la chacra, único escenario en el que se materializa la cosecha en el mes de setiembre. El conjunto vocal esta conformado por cuatro mujeres, que son contactadas por el dueño de la parcela a cosechar (a este personaje se le denomina “patrón o alférez”). Los cantos se realizan durante la llegada de los trabajadores, los descansos de la faena de cosecha y en la despedida o “despacho”. La posición que toman las cantoras es la de ponerse en un círculo mirando hacia el interior. Con una mano toman la parte baja de sus polleras y se tapan el rostro hasta la altura de los ojos. Con la otra mano cogen una semilla de papa, que colocan junto a sus labios y es tapada por la falda. Ellas cierran los ojos y empiezan a cantarle.

Imagen 30: Wankas y alférez en la chacra, Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

La estructura de la interpretación melódica y vocal se realiza en tres partes según el Dr. Arce y las entrevistas de campo realizadas: una “introducción” que consiste en la pronunciación de la palabra “Yayawa”. Un segundo momento o “un número variable de estrofas” que mantienen las mismas características musicales y que se componen espontáneamente según el conocimiento o concentración de la cantora. En estas estrofas se hace referencia a los personajes como el patrón, el sacristán, los trabajadores, elementos de la naturaleza, entre otros. Y finalmente un tercer momento o “conclusión”, que retoma el vocablo “Yayawa” como cierre. Los momentos específicos de la faena o cosecha en que se realizan los cantos son:

“-Akulli (En la mañana, en el primer descanso)

-Merienda (A la hora de almuerzo)

-Toro Karachi (En la tarde, al finalizar la siembra)

– Kacharpari (En la noche, en la casa del alférez o dueño del terreno)” (Sotelo, 2014)

Imagen 31: preparando la comida para el almuerzo. Foto Gizeh Castañeda

2.5.-Los personajes

-La Yayawa

La Yayawa según las entrevistas de campo son las semillas de papa siamesas o deformes que se encuentran durante la cosecha. Estas son las señales de una cosecha de abundante papa y semilla. Esta Yayawa es la representación material de la “Diosa de la Papa” o “Wanka”, a través de los versos con el que se inicia la presentación ritual y que también conforman el cierre.

Este importante personaje mítico materializado en esta papa, según Sotelo, es la muestra de la pérdida de esta tradición que encontró su apogeo hace 50 años con la reforma agraria. Las comunidades pudieron volcarse a sus tradiciones de manera libre. Sotelo comenta que antiguamente en vez del término “Yayawa”, había una serie de versos con significados y enunciados amplios. Estos se han ido perdiendo, dando paso a la abreviación de “Yayawa”.

Imagen 32: Mesa Ceremonial de papa en Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

Las cantoras son 4, en el caso de Apachaco espinar se presentan las cuatro cantoras jerarquizadas por la edad. La de mayor edad es la líder vocal y la que enunciará los versos, siempre manteniendo el orden arriba descrito. Las otras tres cantoras son acompañamiento que alarga y profundiza el sonido o interpretación vocal. La cantora mayor es la intermediaria del mundo presente o “kay pacha” con el mundo interior, o mundo oscuro que representa a la pachamama en el “Uku Pacha”. Al ser semilla es una bebé que ingresa al vientre de la Pachamama y debe entrar en ella con los mejores cantos y augurios. Una vez sembrada la semilla, se convertirá en alimento y al ser cosechada debe ser recibida como Diosa con alegría y amor. Este es el rol de las cantoras. Son las intermediadoras espirituales entre la Diosa Semilla, los mundos o estratos andinos y la diosa alimento que satisface el hambre de la comunidad.

Imagen 33: Wankas y Alférez en Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

-El patrón o Alférez

En el trabajo comunitario y rotativo de la tierra, había la noción de” Minka”, que era el trabajo de todos los miembros de la comunidad en una parcela determinada por un calendario, a cuyo dueño se apoyaba en las faenas. Este personaje es el que contrata y busca a las Wankas; para ello tomará en cuenta el prestigio que tengan las cantoras, para que puedan alcanzar el máximo éxito en esta intermediación.

El patrón será quien prepara la chicha, comida y comande sentado delante de las Wankas este ritual del trabajo. Un trabajo relacionado a una sacralidad de agradecimiento y festejo compartido entre todos. Este personaje invita a la celebración y despide a los trabajadores.

Imagen 34: ritual con la Wankas y Alférez en Apachaco. Foto Max Corahua

-El Sacristán

Es el sacerdote o personaje católico que representa la presencia de san Hilario, patrón de la agricultura. Su posición es solo la de estar presente y bendecir el acto y la cosecha.

-Los trabajadores

Los trabajadores son miembros de la comunidad que se reúnen bajo compromiso de ayuda mutua; muy temprano son recibidos con un caldo, una porción de hojas de coca y se empieza la faena de cosecha entre varones, mujeres y jóvenes en edad de trabajar.

Imagen 35: Alférez en Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

2.6.-El calendario


Las Wankas son cantos que se hacen para las semillas de la papa, pero se Wanka durante varios momentos del proceso productivo del tubérculo.

Imagen 36: agricultora cosechando papa. Foto Gizeh Castañeda

Imagen 37: agricultora cosechando papa. Foto Gizeh Castañeda

-La cosecha de abril- mayo

En esta época del año, se inician las cosechas de la papa. Los comuneros se reúnen a trabajar en busca de las “Yayawas”. Quién las encuentre recibe una bendición por parte de la Diosa. En esta faena se canta Wankas y se le canta a la Yayawa, prueba material de haber tenido efecto los cantos de septiembre. Es en esta época del año, que luego de la faena de cosecha, se separa la papa que se comercializará, la que consumirá, la que se convertirá en moraya y finalmente la que se separará como semilla. Esta semilla será “wankada” para poder darle fortaleza y pueda resistir la helada de los meses de junio a agosto.

Las semillas son almacenadas en costales y espacios oscuros, esto permitirá la germinación de los brotes en los ojos. Muchas personas y agricultores de la zona comentan el parecido de las semillas a los rostros de los bebes cuando duermen.

Imagen 38: Lliklla o bolsa de tela con semillas papa. Foto Gizeh Castañeda

Imagen 39: cantoras y dueño de chacra alistando sus implementos. Foto Gizeh Castañeda

La siembra de setiembre

Este es el momento principal. Es aquí donde se desenvuelve la performance. El momento en que se despierta a la semilla del sueño invernal y se le canta con amor. El buen despertar de las semillas predispone a que estas como con una hija o bebé, pero al mismo tiempo como Diosa que alimenta, se vuelva fuerte y pueda completar su ciclo vital dentro de la Pachamama. Este es lo que finalmente busca la celebración del trabajo o el buen vivir. La alegría de poder trabajar la tierra esperando sus frutos. Entender su alimento como algo sagrado y rendirle homenaje dentro del sincretismo cultural que lo ha permitido.

-Los rituales de febrero: El Sawasira

En este momento del mes de febrero, es importante entender que no es el” último momento” “es un momento intermedio” del ciclo productivo que no se detiene, ya que es un ciclo constante. Consiste en ver el rendimiento de la siembra y el estado de salud de las plantas a través de observar las semillas o papas en crecimiento por cosechar en los meses venideros. Este momento se celebra con el “Sawasira”, momento en el que se canta o Wanka y se agradece a la tierra. En este mes se da la celebración más importante del año: “Los carnavales” o “Cumpleaños de los animales y las plantas”. La revisión de las plantas y papas darán la certeza de la cosecha y sus dimensiones, lo que garantizará la celebración y alimento para el año venidero.

2.7.- IntiKilla Films y Paisaje Cultural Sonoro

Imagen 40: logos de IntiKilla Films y Paisaje Cultural Sonoro

Desde hace dos años se viene trabajando de manera conjunta entre la productora IntiKilla Films de la provincia de Espinar en Cusco, representados por la Srta. Anaís Incarroca Auquitayasi, Espinarense, artista, directora y portadora de la tradición junto con los protagonistas. También de esta casa productora el Sr. Max Corahua Pumachara, actor, director de arte, post productor y filmador; ambos de reconocida trayectoria en su comunidad.

Imagen 41: artista y directora de cine Anali Incarroca. Foto Max Corahua

Imagen 42: director de arte, post productor y actor Max Corahua. Foto Anali Incarroca

Y, por otra parte, el presente documental tiene como estrategia de trabajo conjunto al proyecto Paisaje Cultural Sonoro, representado por el gestor cultural, guionista e historiador del arte, Gizeh Castañeda Toledo, con quién se ha integrado un plan de registro, investigación, gestión y difusión en vías de la salvaguarda de esta manifestación cultural inmaterial, que aún no tiene medidas de protección y que en esta orfandad ve peligrar su continuación.

Este trabajo colectivo no termina con la elaboración del documental, sino con la elaboración de un plan pedagógico que permita luego, plantear en la zona prácticas para la memoria y continuidad en las jóvenes a través de las escuelas y la enseñanza intercultural bilingüe.

Imagen 43: las cantoras con el gestor cultural y guionista Gizeh Castañeda.


3.- LAS WANKAS Y LOS JÓVENES

Imagen 44: Wanka joven o aprendiz, Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

Es importante analizar y conocer el contexto cultural, territorial y filosófico en el que se dan las manifestaciones culturales inmateriales. Las Wankas o el acto de Wankar se da en el contexto de la producción agrícola. Al haberse dado el cambio sobre el uso y pertenencia de las tierras las dimensiones del trabajo agrícola han disminuido. Esta disminución en la producción ha conllevado a que ya no sea necesario la contratación de las Wankas ni el acto de Wankar. A esto debemos sumar la presencia de tractores y maquinaria agrícola que ha sustituido y simplificado las jornadas de trabajo de la tierra. Estos últimos años las comunidades campesinas y nativas han quedado a merced de las sectas religiosas que han tomado este sentido místico y patrimonial, como escusa de satanización. El alcohol y la violencia de género que este provoca sumado a la pobreza, a originado que las familias se vuelquen a estas nuevas religiones que prohíben las prácticas tradicionales. Finalmente, la modernización que ha traído la minería con desarrollo que desarraiga la identidad cultural y no prevé el cuidado del medio ambiente a llevado a las nuevas generaciones a rechazar drásticamente el uso de sus ropas, del idioma quechua y la práctica de sus tradiciones.

Imagen 45: Wanka joven y Alférez, Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

Este conjunto de problemas ha hecho que la nueva generación de la comunidad se aleje de estas prácticas. Se avergüenzan ya que para ellas estas simbolizan el retraso y el rechazo con lo que respecta la ciudad. En este sentido, sin el contexto necesario, sin los usos tradicionales de la tierra y el trabajo, sumado el desarraigo cultural, estamos frente a la muerte de una manifestación cultural que nos a acompañado como proceso cultural durante 8 mil años. Es un legado del mundo andino para la humanidad, dejar morir su elemento ritual y propiciatorio, será perderle el rastro y olvidarlo en un acto de injusticia y egoísmo sin parangón.

4.- RECUPERACIÓN Y TRASMISIÓN ORAL

El presente documental es un producto de gestión cultural que tiene un proyecto con varias aristas.

El primero de ello es el de hacer investigación y analizar el “estado de la cuestión”. En el año 2014, Luis Arce Sotelo nos daba noticias de más de 14 cantoras. Para la presente investigación hemos podido encontrar 7, de las cuales solo 4 pueden participar, ya que las demas han sido prohibidas por sus esposos o su religión.

Imagen 46: Wankas en el campo de siembra o chacra, Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

El segundo punto que abarca el proyecto es el registro, realización y gestión del documental, que prevé mostrar el contexto social, cultural, económico, pero sobre todo pretende mostrar lo más fielmente posible como es que se realiza este acto ritual de las “Wankas o cantos a la papa”, como registro para futuras investigaciones.

El tercer punto refiere a la revalorización mediante una campaña de difusión, que es la función que cumplirá el documental. Mediante la visualización y la participación en distintos festivales de cine nacionales e internacionales. Buscando que sensibilizar al público sobre la importancia de esta tradición como herencia cultural ya no de una comunidad, región o país, sino del mundo entero.

Imagen 47: grabaciones del documental “Wankas, Cantos a la Papa”. Foto: Max Corahua

Finalmente, se realizará y seleccionará material gráfico en quechua que permita elaborar herramientas pedagógicas para los colegios en las instancias de primaria, secundaria e Institutos de la ciudad de Yauri y de la comunidad, para que se inserten en el currículo educativo y tenga a las protagonistas como educadoras.

Gizeh Castañeda Toledo

Gestor cultural, guionista e historiador del Arte

5.-CANTOS

Imagen 48: Wankas y Alférez en el campo de siembra, Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

Imagen 49: Wankas en las grabaciones, Apachaco. Foto Gizeh Castañeda

Imagen 50: Wankas durante las grabaciones, Apachaco. Foto Max Corahua

6.-BIBLIOGRAFÍA

Arnold, D. &. (1998). Río de Vellón, río de canto. La Paz: ILCA.

Murra, J. V. (2004). El Mundo Andino: población, medio ambiente y economía. Lima: IEP ediciones /PUCP- Fondo Editorial.

Sotelo, M. A. (2014). Las Wankas de Espinar. Cusco: DDC- Cusco.

Yapita, A. J. (1992). hacia un orden Andino de las Cosas. La Paz: ILCA.

03.12.2022 Stockholm

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